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▷¿SIRVE PARA ALGO LLEVAR A CABO UN MÁSTER? ▷EL PLAN BOLONIA IMPULSÓ LOS ESTUDIOS DE ESTUDIO

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▷¿SIRVE PARA ALGO LLEVAR A CABO UN MÁSTER?
▷EL PLAN BOLONIA IMPULSÓ LOS ESTUDIOS DE ESTUDIO▷✅

  • Y LA CRISIS LLENÓ LAS SALAS. HAY TODA ✅CLASE DE TÍTULOS DONDE SELECCIONAR. INCLUSIVE ALGUNOS NO VALEN PARA NADA✅
    LTanto esfuerzo para esto, se va a estar preguntando la ✅presidenta de la Red social de Madrid, que es semejante, aunque por otros fundamentos, ✅que se preguntan los una cantidad enorme de graduados que emprenden todos los años el sendero de cursar posiblemente el más de 3.000 másteres de toda clase que oferta el sistema español de educación. Tener uno títulos se ve un requisito importante para conseguir un empleo y en oportunidades es de esta forma, aunque no en todos los casos. Quien más, quien menos, tiene un máster que esgrimir en el momento de soliciar trabajo y los empleadores por el momento no se dejan impresionar por una línea más en el currículo. En este momento requieren algo más que unos teóricos entendimientos.
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▷¿SIRVE PARA ALGO LLEVAR A CABO UN MÁSTER?
▷EL PLAN BOLONIA IMPULSÓ LOS ESTUDIOS DE ESTUDIO

Entonces, ¿para qué sirve un máster? Es dependiente de un cúmulo de componentes que comenzaron a tomar forma en 2007, con la integración de España al Espacio Europeo de Educación Superior, el también conocido como plan Bolonia. Tres años luego, todas las universidades españolas se habían ajustado a un nuevo servicio de lección superior dividido en tres niveles: el nivel, con una duración de 4 años; un máster de especialización de uno o dos años y el doctorado.

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  • LA TITULACIÓN
    El legado de Bolonia Tras la integración de España al espacio Europeo de Educación Superior, más popular como el plan Bolonia, las universidades de nuestro estado contaron con un período de tres años para ajustarse a los nuevos estudios, que han quedado divididos en grados de 4 años, máster y doctorado. La crisis económica ocasionó un fuerte incremento en las matriculaciones a unos títulos que en muchas oportunidades se hicieron sin tomar en cuenta la continuidad con los grados o el mercado de trabajo. 88,7% es la tasa de desempeño (porcentaje de réditos aprobados en relación a los matriculados) de los estudiantes que hicieron un máster el curso 2014-15.Esta tasa es mayor a la de los estudiantes de nivel (77,5%). Por estudios Por ramas de lección, algo bastante más de 4 de cada diez másteres correspondieron en el curso 2015-16 a sociología y jurídicas, el 22% a ingeniería y arquitectura, el 15% a ciencias de la salud, el 12,4% a artes y humanidades y el 10,4% a la rama de ciencias. Atendiendo a las universidades presenciales, cerca del 60% de las titulaciones de máster oficial se ofrecieron en solamente tres regiones: Madrid,

Cataluña y Andalucía. En las universidades no presenciales se impartieron ese mismo curso el 5,8% del total de másteres oficiales ofrecidos en el sistema universitario. 3.773 son los másteres que se impartieron en el sistema español de lección superior sobre un total de 8.388 titulaciones oficiales universitarias. Esta cifra reflejó un rápido descenso de diez másteres en relación al curso previo, lo que rompió la inclinación al alza que se había experimentado desde la puesta en marcha del plan Bolonia. El retroceso se causó íntegramente en las universidades públicas, dado que en las privadas el desarrollo fue del 4,9%.Ocho de cada diez titulaciones se ofrecieron en centros públicos. Top Algunos másteres españoles están entre los especiales de Europa. Resaltan entre ellos el de Derecho En todo el mundo de los Negocios de Esade Law School y el de Profesionalidad en Dirección de Marketing del mismo centro. Los dos llenan la primera plaza en su sector de estudio. Habilitantes Es obligación cursar un máster oficial para hacer más adelante el doctorado o para trabajar en una profesión regulada, como, por ejemplo, abogado, psicólogo, instructor de Secundaria, Bachillerato o Formación Profesional, arquitecto o ingeniero. Costos públicos En la situacion de los másteres habilitantes para el ejercicio de ocupaciones expertos, el valor del crédito en primera matrícula para el encabezado oficial en las universidades españolas oscilaba el curso pasado entre una más alto de 41,2 euros por crédito en Cataluña y 35,3 en Madrid a un mínimo de 13,7 euros en Andalucía y 15,8 en Castilla-La Mancha. Para los másteres

no habilitantes las tasas fueron desde los 15,8 euros de Castilla-La Mancha o los 26,5 de Galicia hasta los 52,7 de Madrid y el más alto de 65,9 euros por crédito de Cataluña, la red social con los posgrados más caros. 239% es el incremento del número de alumnos de máster que se registró desde el curso 2009-10 hasta el 2015-16, de acuerdo con los datos de la Charla de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE). De media, los centros públicos registran en su oferta un 18% bastante más de másteres que de títulos de nivel, en tanto que en la situacion de las universidades privadas este porcentaje incrementa hasta el 67%. La CRUE ha advertido sobre «las bajas cantidades de matrícula que vienen contabilizando un número destacable de estos títulos».
Comenzaron a aparecer másteres oficiales por todas partes y con una enorme eficacia. «En su instante se realizó muy mal, las universidades pusieron en marcha los másteres antes de crear la oferta de grados y en este momento estamos con que hay varios títulos poco meditados y poco valiosos», asegura Joaquín Aldás, catedrático de la Facultad de Valencia y científico del Centro Valenciano de Indagaciones Económicas (IVIE).

Según datos del Ministerio de Educación, a lo largo de el curso 2016-17 se impartieron en España 3.773 másteres (3.105 en centros públicos y el resto en privados). Parte de la oferta se ajusta a títulos indispensables para llevar a cabo el doctorado o los llamados habilitantes, necesarios para ejercer profesiones como la abogacía y la ingeniería o impartir clases en Secundaria. «Estos son obligatorios pero no te garantizan que vayas a hallar trabajo y se convirtieron en un enorme negocio para las universidades», afirma Jenaro Guisasola, instructor de Física de la Facultad del País Vasco (UPV/EHU) y un líder en todo el mundo en didáctica de las ciencias.

OPCIONES DE RELLENO
Un segundo tipo de másteres son los que no se requieren para ejercer un empleo.«Ahí entramos en la cuestión del relleno del currículo», enseña Guisasola. Con la más reciente crisis económica las salas de estudio se llenaron de adolescentes universitarios que al finalizar su trayectoria no hallaron trabajo y prorrogaron sus estudios esperando de superiores tiempos y en busca de una formación más enfocada. Para bastantes de ellos el máster era la llave que les abriría las puertas al mercado de trabajo, pero no en todos los casos sucedía de esta forma.

Para Martí Parellada, coordinador general del último reporte de la Fundación Conocimiento y Avance sobre la lección superior de españa, con la puesta en marcha del plan Bolonia las universidades han comenzado a ofertar másteres con la iniciativa errónea de que «un centro se ve mejor si tiene mucha oferta de títulos, lo que no en todos los casos es cierto». Impulsadas por esta urgencia, las autoridades académicas han comenzado a crear estudios de estudio «pensados para los instructores y no para los alumnos».Si a un catedrático se le ocurría la iniciativa de hacer un máster, el curso se ponía en marcha porque estas cosas siempre dan prestigio pero sin tomar en cuenta su verídica finalidad. «Se generaron desde el área estudiantil sin suponer en la demanda ni en la salida profesional de los estudiantes. Hay másteres –añade Parellada– que se han planificado con una inserción laboral limitada».

  1. «Muchas ocasiones uno hace un máster suponiendo que se va a ubicar y eso no es verdad», dice Jenaro Guisasola.A juicio de Manuel Tello, catedrático emérito de Física de la Materia Condensada de la UPV/EHU, «existe el convencimiento popular de que si no tienes un máster en el currículo se ve que estás desnudo, pero eso no es verdad. Hay varios másteres que no valen para nada, que son una clase de engaño».
  2. «Muchos se camuflan de másteres sin serlo»
    Rafael Rodríguez-Alberola, director del Círculo Formación, advierte de que «hay varios tutoriales que se camuflan de másteres cuando no lo son». «Nosotros dejamos a muchas academias de negocios fuera de la feria de estudios de estudio que organizamos porque no tienen la bastante calidad», asegura.
  3. Para ser considerado como tal, un máster debe tener bastante más de 500 horas y sesenta créditos por curso. En el momento de seleccionar entre una u otra alternativa, Rodríguez-Alberola sugiere «mirar dónde se han colocado los antiguos alumnos» y fijarse en «la multiculturalidad de los alumnos, porque cuanta más gente haya de otros territorios, mejor».
  4. Además conviene desconfiar de las facilidades, por lo menos si se quiere estudiar algo. «Un máster de calidad es duro, hay que trabajar y estudiar».
  5. «No entiendo cómo se ha montado todo ese lío con lo de Cristina Cifuentes», ironiza Manuel Tello, que presidió una comisión que se ocupó a investigar las titulaciones superiores en España. Una de las conclusiones a las que llegaron fue que los másteres servían «para prorrogar un año el currículo». Otra, que no es muy complicado conseguir el encabezado. De todos modos, lo difícil es no conseguirlo. «Muchos adolescentes que buscan un máster se matriculan en el más próximo y pasan ahí un curso». Es para ellos una clase de año sabático, una ‘mili’ que tienen que cumplir y donde el esfuerzo no se otorga desde luego. «Un porcentaje alto de estos másteres tienen pocos estudiantes y los escenarios de exigencia son cero. Nadie les pide las cosas que se les pedía en la licenciatura, no se valoran los entendimientos y los trabajos se corrigen con benevolencia. El nivel de exigencia es de aprobado general». Tras esta especificación, era esperable que Manuel Tello llegue a una triste conclusión: «El nivel de un alumno que termina un nivel no se distingue bastante del que sale de un máster».
  6. Hay másteres que se usa para bien poco y todos, estudiantes, instructores y compañias, lo saben, pero nadie dice nada. Es como el cuento del emperador desnudo. Los alumnos abonan por matricularse, los docentes universitarios dan clases sin cobrar y los empleadores hacen como si ese añadido en el final del historial estudiantil fuera verdaderamente atrayente. Todos saben que no es verdad pero callan. «La facultad de españa tiene una asignatura pendiente, requiere un cambio extremista aunque para eso hay que cambiar la legislación y ponerse en concordancia en temas de educación, pero eso es hoy imposible», dice Manuel Tello.
  7. Vera Sacristán, directora del Observatorio del Sistema Universitario, no dibuja un panorama tan oscuro. «Los másteres sí sirven, van en serio», asegura tajante. «Está demostrado que todos los años que estudias consigues un rédito laboral clarísimo y tienes más configuraciones de poder trabajo. Las cantidades comentan que las compañias sí se fijan y eligen a gente con un máster». Otra cosa, matiza, es el tipo de estudios que se hacen y, más que nada, quién los oferta.
  8. «Las adversidades comenzaron cuando hace años se eligió por remover el muestreo de títulos y se sustituyó por un registro en el que algún facultad podía registrar algún titulación. Esta desregulación dio lugar a títulos exóticos no solo en los másteres sino además en los grados». A partir de ahí la barra libre quedó abierta y lo bueno se mezcló con lo malo. «No es semejante un máster universitario oficial que otro sin el adjetivo universitario», apunta Vera Sacristán. Como no son iguales los públicos y los privados o los oficiales y los no oficiales, lo que lleva a varios alumnos a realizar una tarea detectivesca para hallar el que más les conviene. «En los buenos, el profesorado y la metodología además lo son, pero en los otros trabaja el corta y pega, más que nada en el trabajo de fin de máster», dice Jenaro Guisasola.
  9. «HA HABIDO ‘OVERBOOKING’»
    En el curso 2016-17 había en el sistema universitario español 171.043 estudiantes inscriptos en un máster oficial. Desde su implementación, el desarrollo de esta clase de estudios fué destacable, pero este ascenso se ha detenido en las universidades públicas, que pasaron de registrar un aumento anual de la oferta de másteres del 10% a retroceder el curso pasado un 4,6%.
  10. «Ha habido un cierto ‘overbooking’ pero se ve que en este momento están a la baja», enseña Martí Parellada. Joaquín Aldás discrepa de estas expresiones, aunque solo en parte. «Con la crisis económica se percibió un cierto incremento en la matriculación que después se ha achicado, pero no hay un exceso de másteres», sostiene. Luego de la efervescencia de titulaciones surgidas con el plan Bolonia se ve que las aguas se están encauzando y la oferta y la demanda imponen su ley. Solo queda distinguir lo bueno de lo malo, pero todavía nadie creó un máster para eso.
  11. «No es verdad que los más caros sean los mejores»
    España pertence a los países más caros de la Unión Europea para estudiar un máster. El valor medio de un curso, de 60 créditos, es de 1.991 euros. Desde ahí las cantidades tienen la posibilidad de descender hasta los 728 euros en Castilla-La Mancha o dispararse hasta las estratosféricas tarifas del más caro en nuestro estado, el Global Executive MBA (Gemba) del Iese Business School. Sus tasas académicas se sitúan en los 92.000 euros, a los que existen que agregar los costos de vuelo a Madrid,Barcelona, Nueva York, Silicon Valley y Shanghái. Se piensa que los estudiantes de este único máster van bien preparados, pero de lo que no hay dudas es de que tienen todas las papeletas para hallar un puesto de trabajo a la altura de sus opciones.

Tampoco hay inquietudes de que el dinero es un aspecto sustancial, aunque no es tan escencial como logre parecer, por lo menos para la formación de los estudiantes. Eso es lo que piensa la directora del Observatorio del Sistema Universitario, Vera Sacristán, quien afirma que «no es verdad que un máster más caro sea mejor». «Normalmente los muy caros no lo son por el coste inmenso de las clases o el material que usan sino por la ley de la oferta y la demanda».

Es una ley que garantiza a quien tenga el dinero bastante una peculiaridad que se transforma en la verídica fortaleza de los másteres de alta graduación. «Lo que compras –explica Vera Sacristán– son relaciones sociales para crear la red de contactos que vas a necesitar más adelante. Sabes que, al ser muy caros, los estudiantes que estudiarán contigo son selectos. De todos modos lo que estás comprando son camaradas de estudio».

El consuelo es que esta estrategia de selección no es privativa del área privado. «Algunas universidades públicas además ponen costos muy caros en varias de sus titulaciones para seleccionar a los alumnos», dice Sacristán.

os hay de todas las clases y al alcance de algún bolsillo siempre que no esté vacío. Están los habilitantes, los presenciales, semipresenciales o no presenciales, los públicos, privados, oficiales o no oficiales, los que cuestan un dineral, los dudosos de nombre más extenso que la lista de materias o los que solo se usa para engordar currículos. Y además están los de tipo Guadiana, que se muestran florecientes en el momento de adornar una inigualable trayectoria intelectual y desaparecen cuando se los busca, como es la situación del máster de Cristina Cifuentes, que puso uno en su historia y lo perdió para toda la vida.

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    12 abril, 2018 a 5:22 am

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