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LOS 12.000 ADOLESCENTES HIPOTECADOS CON EL ESTADO PARA ESTUDIAR

26 abril, 2018
LOS 12.000 ADOLESCENTES HIPOTECADOS CON EL ESTADO PARA ESTUDIAR
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LOS 12.000 ADOLESCENTES HIPOTECADOS CON EL ESTADO PARA ESTUDIAR

  • UN MÁSTER: “SE LO OBSEQUIO A CIFUENTES SI LO QUIERE”
    HABLAMOS CON LOS ADOLESCENTES A LOS QUE LOS PRÉSTAMOS AL HONOR DEL MINISTERIO DE EDUCACIÓN LES HA ARRUINADO LA VIDA.
    EDUCACIÓN


    MASTERS
    CRISTINA CIFUENTES
    BECAS
    PRÉSTAMOS
    Marta Espartero http://@martaespartero
    “Yo le regalaría encantado mi máster a Cristina Cifuentes. Si lo quisiera, lo haría. Porque en este momento estoy endeudado y he estudiado para nada. A ella se lo regalaron sin ningún esfuerzo y de esta forma se devalúan. A mí sí me llena estudiar, pero visto lo visto, no me ha servido para nada”.David Romero González, de 31 años, es cordobés. Estudió psicología. Ahora es uno de los 12.000 afectados por los préstamos al honor del Ministerio de Educación.
  • David Romero González no en todos los casos tuvo claro que pretendía ser psicólogo. Los sueños infantiles de este cordobés, que en este momento tiene 32 años, se paseaban por otros oficios. Pero, una vez comprendió que era lo de el, sudó esfuerzo y lágrimas para conseguirlo. Y, por medio de las becas, lo logró. Hasta que un préstamo, ideado por el Ministerio de Educación, gestionado por el Centro de Crédito Oficial y realizado hace diez años por diferentes entidades bancarias, le ha arruinado la vida.
  • Como él, hay bastante más de 12.000 damnificados en España, según cantidades de la Interfaz de Damnificados por los Préstamos Renta Universidad. Porque el ministerio “no tiene información acerca de los alumnos que tienen pendiente el préstamo y la cuantía”, como ellos mismos aseguran a este diario . El número exacto de alumnos que se acogieron al programa “Préstamos Renta Universidad” lo saben los bancos y las cajas. Su primera convocatoria fue en el curso estudiantil 2007/2008 y se definía, de acuerdo con la orden ECI/1702/2007 del 12 de junio, como “un nuevo criterio llamado ‘Préstamos a extenso plazo’, dotado con 50 millones de euros, cuya finalidad es ayudar en la financiación de estudios de máster universitario”. Se trataba, así como se divulgó en el BOE, de un nuevo programa relacionado a la renta futura del beneficiario y que intentaba que ningún español quedara excluido de los posgradospúblicos por causas económicas.

Papeles del máster.

PRÉSTAMOS AL HONOR
Estos préstamos eran al honor, oséa, que no necesitaba más garantías que las del propio estudiante. Los damnificados, que se han ordenado en una sola interfaz, afirman a EL ESPAÑOL que no fueron conscientes de la alteración de las condiciones: la iniciativa elemental era que si los alumnos se forman con un máster, van a encontrar trabajo más adelante y van a tener dinero para devolver el préstamo. Por eso, se establecía un umbral mínimo de renta para su devolución de 22.000 euros cada un año.

Lucía, la estudiante de Derecho de Oviedo que ejerce la prostitución para remover prejuiciosE.E.Se inició en la prostitución para lograr abonar sus estudios universitarios. En este momento, a falta de cinco materias para licenciarse, regresa a clase para ofrecer una charla acerca de cómo se organiza la prostitución y para proteger su trabajo.
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Pero llegó la crisis. Y, con ella, el vacío.

Cuando David acabó la licenciatura en Psicología en la Facultad de Almería en 2007, no veía expectativa ninguna de un futuro comienzo en el mercado de trabajo. Su familia por el momento no le podía sostener más: habían hecho un sobreesfuerzo para que fuera el primero de todos ellos en asistir a la Facultad y se habían dejado todos sus ahorros en mantenerlo fuera de casa, en Almería, más allá de ser receptor de beca estatal. Por eso cuando David escuchó comentar de los préstamos Renta Facultad, se le abrió un nuevo mundo de opciones.

  1. Solicitó 7.000 euros: era su estimación para la suma del precio de la matrícula del máster público elegido -Máster en Exámen Servible en Contextos Clínicos y de la Salud- y los costos de seguir viviendo en Almería. El límite, tal y como lo explica la legislación, fue variando de convocatoria a convocatoria. En su año estaba en 15.000 euros por curso estudiantil. Estos préstamos “comenzaron con un 0% de interés para los alumnos y fue creciendo mientras pasaban los años, de tal forma que se convertía en un programa poco o nada efectivo para los estudiantes”, reconocen a este diario desde el Ministerio de Educación. Por eso, aseguran en este momento, fue retirado por el Gobierno de Rajoy cuando llegó en el año 2012.
  2. David, como los otros damnificados, se sienten estafados. Las condiciones modificaron y a ellos no les detallaron en el instante de la firma. La propaganda, inclusive nuestra sitio web donde se explicaba este programa, seguían especificando que si no se alcanzaba esos 22.000 euros de renta, se eliminaría la deuda. “Es como lo de las preferentes. Yo no sabía qué se encontraba firmando. Nadie me detalló esta alteración”, argumenta.
  3. Campus de la Facultad Rey Juan Carlos.
  4. Educación se sacude los reproches. El software, aprobado bajo el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero -con Mercedes Cabrera primero como responsable de la cartera y con Ángel Gabilondo después-, fue presupuestado en las cuentas nacionales y ya no posee ningún coste agregada desde su derogación. Todavía, fuentes ministeriales aseguran que desde la Secretaría General de Universidades, en colaboración con el Centro de Crédito Oficial, se han realizado los trabajos necesarios para llevar a cabo las ediciones de los ciclos de carencia y amortización de los préstamos suscritos, tras la publicación de las respectivas leyes de Capitales En general del Estado para 2014 y 2015, para incrementar el período para empezar el pago del préstamo. Oséa, que se les dió algún tiempo más para devolverlo a los prestatarios. Pero el reloj sigue corriendo. Y el período irrevocable en este momento se encuentra aquí.
  5. “ME SIENTO ESTAFADO, ENGAÑADO”
    “Claro que pensaba, cuando firmé el préstamo hace quince años que podría estar superando el umbral de renta de 22.000 euros cada un año. ¡Cómo no! Nos dijeron que si te formas, que si inviertes tu tiempo y tu dinero en especializarte, vas a encontrar trabajo”, se sincera David. Es un chico sonriente y muy prominente. Su cita con la notera tiene lugar en el campus de Vicálvaro de la Facultad Rey Juan Carlos, a pocos metros del aulario en el que la presidenta madrileña Cristina Cifuentes tuvo que asistir a la supuesta defensa de su Trabajo Fin de Máster. Hay alumnos por todas partes, se aproxima el cénit de la mañana y el sol llama a gozar de las ubicaciones verdes.
  6. ―¿Cómo te sientes cuando ves lo que firmaste con el pasar de los años?
  7. ―Estafado, engañado. Lo vendieron como que saldríamos de la crisis si nos formábamos. Se encontraba súper perdido y lo creí. Ahora no lo habría hecho.
  8. A David se le tuerce la cara al comentar de su encrucijada: por un lado, la disputa que campa a sus anchas estos días sobre el encabezado falsificado de la baronesa del PP le hace fruncir el ceño. Sus movimientos se vuelven de íra. Por otro, no pierde la tiernicidad al comentar cuando se le interroga sobre sus expectativas laborales. Quiere dejar muy claro que sí, que sigue tratando trabajar de lo de el, la Psicología, pero no es indiferente a la contrariedad que eso entraña: pasaron varios años desde que dejó la Facultad y comprende que es el momento de generaciones novedosas. Pero no quiere dejar de intentarlo. Aunque en este momento trabaje de teleoperador con un sueldo precario para subsistir.
  9. ¿Quién iba a reflexionar lo opuesto con veintipocos años? ¿Quién no creería que al finalizar de formarse iba a hallar un empleo permanente en quince años? ¿Quién iba a entender que la crisis se llevaría por enfrente el futuro laboral prometido a una generación? Los préstamos Renta Facultad se publicitaban, según cuenta la Interfaz de Damnificados, por una idea muy clara: “Si a los 15 años de haberse concedido el préstamo no se superaban los 22.000 de renta, la deuda se anulaba”. argumenta David. La verdad es que de esta forma se estipulaba en la legislación que reguló la primera convocatoria. Las condiciones modificaron en las siguientes. “Pero a nosotros no nos avisó nadie”.
  10. Los 12.000 adolescentes hipotecados con el Estado para estudiar un master.
  11. En 2014, entre otras cosas, David solamente sobrepasó los 12.000 euros cada un año de renta. En 2015, fueron algo bastante más de 13.000. En 2016, 7.700 euros. Y, en este último ejercicio fiscal, 10.000 euros. Este cordobés no olisquea la cifra desde la que poseía que empezar a devolver su préstamo. Pero por el momento no puede postergarlo más: en diciembre, va a empezar a abonar 80 euros por mes hasta el año 2028. “Es una hipoteca por haber estudiado”.
  12. ―¿Qué es lo reclamas?
  13. ―Que se cumpla lo prometido. Nuestro préstamo era condicionado a la renta. Si no lo alcanzabas, se anulaba. Pero yo claro que quiero devolverlo, pagarlo. Es mi deseo, claro que sí, sólo que no llego a la cifra. No es que no desee trabajar de lo mío, es que no puedo. Si ganara ese dinero, lo devolvería todo de un tirón.
  14. David ve cómo el tiempo se le echa encima y cómo su futuro va a quedar bajo tierra. “Estoy pensando en llevar a cabo oposiciones de algún cosa, no sólo de Psicología, para lograr tener alguna estabilidad”, se sincera. Ya había contemplado la oportunidad de llevar a cabo otro máster para reengancharse, pero no puede permitírselo: “Además, es que estoy endeudado”. El inconveniente le está afectando a nivel personal. “Yo lo paso mal, no quiero desvirtuar ningún trabajo, pero a cada llamada que me entra de un cliente me doy cuenta de lo que he invertido en formarme, del esfuerzo que le ha costado a mi familia, para que acabe realizando esto. Me angustia y lloro, claro que sí”. Cuando habla de sus padres, no puede evadir nombrar la espinita que le quema por dentro. Fue el primero de su familia, con primos incluidos, en pisar la Universidad. Evidentemente, además en cursar un máster. “Ellos lo veían como que iba a ser el no va más, que iba a poder tener un futuro asegurado”. Y mira.
  15. La hora de entrevista se pasa volando y David explota los últimos minutos. “Sólo quiero que quede claro que no es que me desee desentender de mi deuda, ni yo ni mis camaradas. Sólo que nos den alguna clase de simplicidad para devolverla o que nos la condonen por no haber llegado a la renta. Porque pasaron diez años y estoy de esta forma. Con esta hipoteca por estudiar, no puedo plantearme en los siguientes años ni tener una vivienda llegado el momento”. David, más allá de sus 32 años, sigue distribuyendo piso a las afueras de Madrid. No le queda otro remedio: con el suelo que gana, no puede posibilitarse nada más.
  16. “Lo llego a entender con 18 años y no me formo. Me ahorraba un pastizal que he invertido con mi familia y de esta forma no podría estar en este momento tan perdido. Porque estoy culpado por querer estudiar”.